Red
administrada
Calidad antes que cantidad.
La mayoría de empresas nos llega pidiendo pauta o redes.
En más de la mitad de los casos, lo primero que hace falta es media hora con una calculadora y una decisión sobre la oferta.
Antes de hablar de gestión de redes sociales, necesitamos entender si el negocio está preparado para invertir, cuánto puede pagar por conseguir un cliente y qué margen existe detrás de cada venta.
Por eso empezamos por revisar si tu negocio está listo para invertir en marketing y cuánto puedes destinar realmente a adquisición sin comprometer la operación.
Ese trabajo no lo vendemos aparte. Va incluido en todos nuestros planes, porque sin él no sabríamos qué recomendar. La tecnología y la inteligencia artificial aplicada al marketing vienen después: primero está la decisión correcta.
Primero entendemos el negocio.
Después decidimos dónde invertir.
Antes de producir una sola pieza revisamos seis frentes contigo.
Ticket, margen de contribución, frecuencia, valor de vida del cliente y tasa de cierre.
Si la propuesta se sostiene frente al precio y frente a la alternativa de no hacer nada.
Red administrada, página web y canal de contacto atendido.
Qué está activo, qué rinde y qué se puede apagar sin perder nada.
Tiempo real de respuesta y proceso de seguimiento.
Qué dicen, qué cobran y en qué te puedes diferenciar de verdad.
De ahí sale el número que manda en todo lo demás: cuánto puedes pagar por un cliente sin perder dinero.
Antes de invertir más,
hacemos que lo básico funcione.
Tres piezas, ni una más.
Tres piezas, ni una más: una red administrada con calidad, una página web que explique el negocio y un canal de contacto atendido con tiempo de respuesta definido.
Calidad antes que cantidad.
Explica el negocio sin rodeos.
Respuesta con tiempo definido.
Traer tráfico a una puerta cerrada es regalar dinero, y preferimos decirlo antes de cobrarlo.
Aquí está la parte que nos diferencia y la que más incomoda al consenso de la industria.
Empezamos con la inversión más baja posible por conjunto de anuncios. No porque el presupuesto sea corto, sino porque es el método.
Probar → medir → decidir → escalar
Qué ángulo y qué público reaccionan.
Costo por conversación y calidad del contacto.
Consistencia del resultado.
Que el costo por cliente se sostenga.
Lo que se prueba con presupuestos amplios sin certeza sale costoso, limita el número de pruebas y aumenta el riesgo.
Primero demostramos.
Después aumentamos.
Cuando hay una campaña que ya demostró traer conversaciones a un costo que tu margen aguanta, se sube el presupuesto por tramos del 20 % al 30 % cada cuatro a siete días.
Subir de golpe reinicia el aprendizaje del sistema y suele empeorar el resultado antes de mejorarlo. Y antes de escalar revisamos algo que casi nadie mira: si tu operación puede entregar ese volumen sin que baje la calidad.
Cada mes el reporte responde tres preguntas y ninguna más.
y con qué criterio de éxito definido de antemano.
incluido lo que no funcionó.
como consecuencia.
Un reporte que solo muestra que las cifras subieron es un reporte de vanidad. Si el nuestro alguna vez se parece a eso, recházalo.
El costo máximo que puedes pagar por un cliente
Una proyección de ventas garantizadas
El funnel a probar, con criterio de éxito escrito
Un plan de medios de doce meses escrito antes de probar nada
La bitácora de lo que se probó y lo que falló
Un reporte de alcance y seguidores
La lista de lo que NO conviene hacer todavía
Una recomendación de estar en todas las redes
Esa última fila es, con frecuencia, la parte que más dinero ahorra.
Nada aparte. El diagnóstico, la definición de estrategia y la medición van incluidos en cualquiera de nuestros planes.
4 publicaciones de alta calidad
4 campañas de prueba y 1 activa constante
8 publicaciones de alta calidad
6 campañas de prueba y 2 activas constantes
12 publicaciones de alta calidad
8 campañas de prueba y 3 activas constantes
Entre el 40 % y el 50 % del valor del plan, impuestos incluidos, se destina a la plataforma publicitaria. Es un rango porque la proporción cambia según el canal y la fase de la campaña.
Trabajamos con micro, pequeñas y medianas empresas para generar aumentos reales de utilidad. No métricas de vanidad, no contenido caprichoso, no informes que se ven bien y no mueven nada.
Por eso el diagnóstico va incluido: si al revisar tus números descubrimos que todavía no es el momento de invertir en pauta, te lo vamos a decir.
Antes de empezar, resolvamos las dudas que más suelen aparecer.
No. Es el primer paso de un plan, no un producto suelto. Si lo que quieres es una segunda opinión sobre lo que ya estás haciendo, escríbenos y lo conversamos sin compromiso.
Es lo más común. Parte del diagnóstico consiste en construirlos con lo que tengas: facturación, costos variables y una estimación de permanencia. Una estimación declarada como hipótesis vale mucho más que ningún número.
Se hace durante las primeras dos semanas del plan, en paralelo con el alistamiento de los fundamentales. No retrasa el arranque.
Te lo decimos y te explicamos qué hay que arreglar primero. Es el escenario menos cómodo para nosotros y el más honesto para ti.
Cuéntanos qué vendes, cuánto vale tu ticket promedio y a quién le vendes. Con esos tres datos ya podemos decirte si te conviene empezar y por dónde.
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